David

 David. jpgHola! mi nombre es David, tengo 24 años y hace más de tres años que vivo en la Comunidad. Entré por problemas con las drogas, llevaba una vida totalmente equivocada, no escuchaba a nadie y hacía las cosas de acuerdo a mi cabeza, no tenía ninguna responsabilidad y no conseguía salir de la vida que llevaba.

Vivía fuera de casa porque no podía vivir en familia, peleaba con mi madre cada vez que llamaba mi atención diciéndome que cambiara de vida, con todo mi orgullo le dije que no necesitaba ayuda y que yo solo podría cambiar. Así que tuve que romperme la cara. Tuve que tocar fondo para darme cuenta de que necesitaba ayuda, porque solo no podía encontrar solución, estaba perdiendo todo lo que tenía.Un día, sin esperanza, perdido, dejé mi orgullo y decidí pedir ayuda, así que fui a la casa de mi madre y dije que necesitaba ayuda. Recuerdo que a través de una amiga de mi madre, que siempre quiso ayudarme, ingresé a la Comunidad. Reflexioné que entré en la Comunidad por causa de la droga que estaba quitándome la vida y haciéndome perder todo gradualmente. Luego vi que no eran las drogas las que me causaban daño sino que ellas fueron la consecuencia de las dificultades y problemas que tuve y no pude enfrentar, entonces me refugiaba en las drogas. La verdadera causa era yo mismo, mis mentiras, mi egoísmo, mi carácter y mi personalidad.

Cuando entré en la Comunidad fue difícil para mí aceptar las reglas, las exigencias de las personas con las cuales vivía. Fue difícil aceptar que era orgulloso, mentiroso, egoísta, irresponsable, inmaduro, aceptar que necesitaba de la Comunidad para ser curado y liberado de todo lo malo que había en mi corazón. En la Comunidad encontré aquello que estaba buscando, encontré otra vez mi vida y estoy aprendiendo día a día a ser mejor, tratando de mejorar en las pequeñas cosas, trabajando en mi orgullo, aprendiendo a ser verdadero, pensando en el prójimo, aprendiendo a escuchar, obedecer y respetar.

Nuestra Comunidad es una "escuela de vida" donde estoy aprendiendo a vivir en el bien, estoy aprendiendo a rezar con el corazón y eso es lo que me mantiene de pie y estable en mi camino. La oración me enseña a ser mejor, a través de la oración de todos los días siento que Dios va curando mis heridas más profundas y va fortaleciendo más y más mi camino.

Cuando la Comunidad me abrazó con todas mis pobrezas, me sentí amado, a pesar de que es un amor exigente, que pide mucho, que quiere verme bien, enseñándome a ser responsable, maduro, honesto, para que pueda amar como yo soy amado.
Hoy vivo bien, pero siento que me falta más responsabilidad y madurez en lo que pienso y hago todos los días. Cuando soy "ángel de la guarda" me siento feliz de esa responsabilidad que es tener una vida para cuidar en mis manos, enseñar, transmitir y eso me ayuda a ver mis defectos, me ayuda a crecer como persona, que me incomoda, que me hace salir del egoísmo y preocuparme por el hermano que está a mi lado.

Algo lindo que he vivido fue cuando me reconcilié con mi familia, fui capaz de pedir perdón de corazón y abracé a mi familia. En aquel momento sabía que estaba abrazando "un tesoro" y esto me dio fuerzas para continuar mi camino, me enseñó a valorar las cosas que Dios nos da, porque antes de entrar a la Comunidad no valoraba nada.

También tuve la experiencia de abrir una casa en el norte de Argentina, donde viví un periodo fuerte de mi camino en el sacrificio, en la renuncia, en la oración, en la amistad, en la verdad y en el amor exigente. Contemplé con mis ojos el valor de la Providencia material y espiritual de Dios, vi que Dios estaba presente en todo y no permite que falte nada a mi vida, enviando siempre lo necesario para que yo sea feliz.
Tengo mis dificultades diarias como todas las personas del mundo con mis incoherencias y pobrezas y no es fácil transmitir el bien, la Comunidad, nuestro trabajo y nuestras vidas pero veo que me hace bien "hacer el bien" a los necesitados.

Sigo en el camino comunitario porque me ayuda diariamente a ser una persona de bien devolviéndome todo lo que perdí cuando caminé en la oscuridad. Estoy feliz conmigo mismo por luchar para ser mejor, por mi futuro, agradezco a la Comunidad por creer que puedo ser mejor, por abrirme las puertas cuando estaba desesperado buscando salvación, por ser aquella madre que cuida y siempre está a tu lado para ayudarte y tiene paciencia conmigo cuando me equivoco y me da fuerza para levantarme otra vez. Además la Comunidad ayuda también a mi familia que también acompaña el camino comunitario y esto nos da fuerzas a todos.

Agradezco a Dios y a la Virgen María por todo lo que están haciendo en mi vida, en la vida de mis familiares y por la Comunidad Cenáculo en mi vida. ¡Gracias!