Coloquios para jóvenes en Paraguay

(En lo posible, debe estar acompañado por lo menos por un miembro de la familia)

 

         ASUNCIÓN         

Primer y Tercer sábado de cada mes

9:00 h de la mañana

 

Parroquia Niño Salvador del Mundo

Sgto. Toribio Valinotti C/ Dr. Andrés Gubetich

Asunción Capital

 

Sra. Paola Serrati

(+595) 981 400 113

 

Parroquia Niño Salvador del Mundo

021298197

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 COLOQUIOS DE LA COMUNIDAD CENACOLO EN PARAGUAY

Los coloquios de la Comunidad Cenáculo en el Paraguay, el primer y el tercer sábado de cada mes, se realizan a partir de las 9 de la mañana, en la parroquia Niño Salvador del Mundo (Barrio Santísima Trinidad, Asunción) El cuarto sábado de cada mes tenemos el “coloquio peregrino”; organizamos los encuentros en diferentes lugares afectados por problemas de adicciones.

Los coloquios son encuentros que tienen el propósito de preparar a los jóvenes con problemas de adicciones para entrar a una de las casas o fraternidades de la Comunidad Cenáculo, para recuperarse de sus problemas de adicción.

En estos encuentros informamos a los jóvenes cómo será su vida en la Comunidad, y a los padres les explicamos cómo trabaja la Comunidad Cenáculo con los familiares de los jóvenes, para salir juntos de las tinieblas de las drogas y entrar a la luz de una vida nueva con Jesús.

En cada coloquio recibimos a los jóvenes con problemas de adicciones y a sus familiares con los brazos abiertos, para escucharlos, para darles una luz de esperanza, para transmitir la confianza en que para Dios nada es imposible, y tomados de la mano de Jesús y María sí se puede vencer a la droga.

Cada coloquio cuenta con dos encuentros que se desarrollan simultáneamente: el encuentro de los jóvenes, el encuentro de los familiares, además del grupo de padres en camino, cuyos hijos ya están haciendo el camino de la Comunidad Cenáculo en las fraternidades de Paraguay, Argentina, Perú y  Brasil.

El segundo sábado de cada mes nos encontramos en la capilla de la Parroquia Niño Salvador del Mundo para compartir la Santa Misa y la Adoración Eucarística. Rezar juntos nos mantiene unidos, y nos da la fuerza para seguir adelante, para seguir creyendo contra toda esperanza, para llevar la cruz con alegría y para dar gracias al Señor por el don de la Comunidad Cenáculo, que le da un nuevo sentido a cada día de nuestras vidas.