PILAR: VISITA DE LOS PADRES

 

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                                         Pilar, Argentina,  21 de junio 2026

 

El día 21 de Junio, día del Padre en la Argentina, en la Fraternidad "Nuestra señora de Lujan" se realizó el encuentro de familias donde era lindo ver los abrazos emotivos y sanadores. Comenzó el día con el rezo del Santo Rosario dirigida por los chicos, le seguía un momento de gestos y la adoración guiada por Padre Eduardo donde se nos invitaba a abrazarnos con nuestros familiares en busca de una apertura en el corazón hacia el perdón mutuo por las heridas ocasionadas a causa de nuestro pasado.

Pasamos a vivir un cálido almuerzo preparado por los chicos de la comunidad siendo un momento agradable en la sencillez, luego se abrió un espacio para que cada chico y chica tuviera un momento de compartida con sus familiares. Se rezo la coronilla a la "Divina Misericordia" y luego los jóvenes de la comunidad interpretaron una obra de teatro compartiendo una realidad que ellos viven con respecto a su lucha contra el mal y la voz de la conciencia en su camino comunitario terminando con testimonios de los mismos intérpretes dándonos mensajes de luz y esperanza.

A continuación, estuvo la celebración de la Santa Misa presidida por el Padre Eduardo que en su homilía nos invitaba a no temer como cristianos y familiasPilar Visita  Sergio en camino a la voluntad que Dios tiene para cada uno. Finalizaba la jornada con una merienda rica antes de regresar a nuestros hogares.

¡Agradecemos a Dios por este día vivido en la fe y en el perdón encomendando al señor los próximos pasos que daremos como familia!

 

TESTIMONIOS

Hola, tengo 24 años y hace unos meses que estoy en la Comunidad, al principio en Catamarca y hace tres meses en la Fraternidad de Pilar, Buenos Aires. Viví mi segundo encuentro de familias con mi madre, mi hija mayor y mis hermanos. Mi hija menor y mi pareja no pudieron venir, pero no me impidió vivir un día agradable y un reencuentro inolvidable con mis hermanos. La felicidad que sentía quedó plasmada en ese abrazo acompañado de lágrimas de alegría, de esperanza, de alivio, de poder vernos otra vez en otro contexto, feliz y no de tristeza como antes. Me tocó guiar el Santo Rosario y estaba nervioso, hasta que mi hija se sentó a mi lado y pude tranquilizarme. Verla y escucharla rezar fue uno de los momentos más satisfactorios del día. Ver cómo Dios obra, no tan solo en mí sino en las personas que más amo me da la fortaleza para seguir día a día en este camino. En el momento de la Adoración nos pudimos quedar junto a la familia, al principio pensaba que iba a ser incómodo, pero me concentré en lo único que importaba en ese momento: la Eucaristía. Su Presencia no tardó en hacerse notar, sentía un nudo en el pecho de tanta alegría. De pensar que iba a morir en la droga a ver a mi madre llorando arrodillada y a mis hermanos rezar y cantar como si lo hubiesen hecho siempre, era Él, su presencia nos invadió. Pude vivir el momento más inolvidable después de tantos años de tristeza en la oscuridad. Estaba mostrándoles que sí se puede de la mano de Jesús. La Comunidad es lo mejor que tengo, con los días cae la venda que no me permitía ver lo hermosa que es la vida a pesar de las dificultades diarias, me aferro a la oración. Así viví este día, sé que ellos se fueron contentos y sé que mi sacrificio diario está dando sus frutos. Thomas

Pilar Visita  RosarioHola, soy de Comodoro Rivadavia, Chubut, ingresé en la Comunidad hace unos meses y recibí visita, vinieron mis padres, mi hermana, y en especial mi hijito León, a quien hacía más de un año que no veía. Cuando vi a mi hijo se me hizo un nudo de emociones, fue inevitable llorar al abrazarlo y besarlo. Antes del Santo Rosario disfrutamos un lindo momento en familia. Veía la obra de Dios al ver el reencuentro de cada hermano con su familia y me generaba mucha felicidad. En el Rosario me tocó guiar el cuarto misterio, lo viví bien con mi hijo al lado. Luego hicimos un recorrido por la casa, les cuento cómo vivo y mis responsabilidades. A la hora del almuerzo pasamos al comedor a comer unas ricas pizzas comunitarias. Al levantarnos de la mesa tenemos un tiempo libre con la familia, juego con mi hijo, charlamos, se me cae alguna lágrima; mi familia me ve bien y veo el fruto de la oración en mí y en mi familia. Luego rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia caminando y fui feliz de ver a mi familia rezando. Luego representamos un sketch sobre cómo vivimos en la Comunidad y tuve que actuar, muy contento. Me llamaron para dar un testimonio y vi que mi mamá se emocionaba al oír mis palabras. Luego pasamos a la Santa Misa, celebrada por Padre Eduardo. Bailamos los gestos y mi hijo bailaba junto a mí. Se me vino a la mente un momento de la Adoración donde mis padres se pidieron perdón, ya que están separados hace mucho tiempo. Al finalizar la santa Misa, recibimos la Bendición y fuimos a la merienda. El día ya va terminando y aprovecho para hablar con mi hijo, me cuenta que le va bien en la escuela, también que me necesita pero que su deseo es que me quede en Comunidad, que es el lugar donde tengo que estar, me ve renovado y lleno de luz. Sus palabras me ponen feliz, tiene 10 años y entiende que estoy en un lugar santo, me dijo que quiere venir a pasar la Fiesta de la Vida. Lo abrazo y lloramos juntos y le dije que dentro de poco vamos a volver a estar juntos. Pedro

 

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