SIERVOS POR AMOR EN AUSTRIA

 

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                                                                                                                          Austria, 15-22 de marzo 2026

 

d“Es bello estar con Dios”, con estas palabras nos recibió en Austria el hermano Georg, para el encuentro de los Siervos por Amor, el primero realizado en la Fraternidad Madre de la Esperanza en Austria. Y en el espíritu de esta casa, que desde el principio fue muy acogedora, cálida, además de ordenada y bella, entramos y nos sentimos con Dios para “estar” con Él y escuchar “Su voz dentro de mí”, como afirmó don Hubert.

¿Qué es el encuentro de los viejos? Es sacar conclusión de cuánto tiempo haz hecho camino en Comunidad, “un momento precioso, de victoria”, por las dificultades superadas en el camino, como dijo don Andrea. Pero también es una mirada dirigida al futuro, un momento de discernimiento en el que estás llamado a elegir para tu propia vida, buscando comprender cómo transmitir los dones que Dios te ha hecho descubrir en estos años. ¡Pero atención! “Elegir no es probar”, recuerda don Hubert, es un acto concreto, es comprender cómo y dónde estamos llamados a donar nuestra vida. ¿Cómo podemos entender esto? Solo en la oración, por eso hubo muchos momentos de adoración y de oración.

En la semana de la solemnidad de San José nos inspiramos en su figura. Don Massimo, meditando sobre el “Corazón de Padre” de Papa Francisco, ha remarcado la confianza que José ponía en Dios. Frente al temor por la persecución de Herodes, no dudó en escuchar la voz de Dios, que le hablaba en sueños, y no dudó en acompañar a Jesús y a María a Egipto. Seguramente era un hombre de oración profunda. Reaccionó a un desafío que le presentó la vida con “coraje creativo”, con decisión y abierto a las perspectivas más inesperadas: mudar a su familia a un país extranjero. Este coraje y esa creatividad también se entendían en los testimonios de los ex y de los amigos de la Comunidad en la Misa del 19 de marzo. Sasha, Reinhard, Luciano, Edo, Edward, Schiller, etc.…Ninguno rechaza la Cruz, pero la experiencia, la cercanía de la Comunidad y la confianza en Dios son motivo de gran esperanza.

Luego continuaron las catequesis. La pregunta que surgía era: ¿qué elecciones tiene frente a sí un joven que ya lleva un tiempo en la Comunidad? Como hombres, nuestra masculinidad está llamada a la paternidad: padre en la carne o padre en el espíritu, pero siempre capaz de donar vida. En ambos es central la vocación a la castidad, en la vida consagrada porque es fecundidad espiritual y también muy interesante en la vida conyugal. Afirma don Andrea que “la castidad es dejar libre y no poseer”. Lamentablemente, muchas veces el hombre se fija en una mujer que es mucho para él haciéndola bajar a su propio nivel. También hay algunos que buscan mujeres que son poco para ellos obligándolas a relaciones de dependencia y de posesión. Madre Elvira era muy clara en este tema, tiene que ser la mujer justa, con cabeza, capaz de motivarnos e impulsarnos en una relación que debe ser pareja.23

El punto de vista femenino lo ofrecieron Iana y Delfina, hijas de la Comunidad y madres de familia. ¿Qué busca una mujer? Un hombre que, en primer lugar, sea amigo, que luche por una amistad limpia, capaz de saber esperarla. Esperar de hacer el amor y crecer en el verdadero amor: se aprende a desear al otro no por su cuerpo sino por la persona que realmente es. Una pareja que sabe esperarse se refuerza en la confianza recíproca y se asegura contra la traición y los celos.

Para fortificarse en estas elecciones valientes es necesario entrenarse. Somos cuerpo, mente y corazón dice don Konrad. A veces, desgraciadamente el cuerpo y la mente son combatidos por instinto y pensamientos enfermos: todos los que apuntan a sofocar el amor que está en el corazón. Qué importante es, entonces, “entrenar nuestra mente con la oración, mirar a Jesús, estar de rodillas” continua Konrad. Para Ante Buliga entrenarse por una chica significa esforzarse más en la vida de la fraternidad, no estar en las nubes. Tomislav (Biograd) nos contó cómo, para él la distancia y el alejamiento que vivieron durante el noviazgo, fueron un test para verificar que el sentimiento por su futura mujer fuera duradero y verdadero.

Vocación a la vida consagrada y vocación a la familia, por cierto, nuestro hoy son los chicos más jóvenes de nuestras fraternidades a quienes debemos transmitir con la vida, no enseñar, como nos pedía Madre Elvira. Esquivando la tentación de transformarnos en ese hermano mayor que, como dice don Massimo, “juzga, se queja se encierra en el trabajo corriendo el riesgo de no prestar atención al camino”, incapaz de festejar al hijo menor: la vida de muchos chicos jóvenes recién entrados. Entonces, los hermanos con período no tenemos que tener ninguna superioridad. Sí el sentido de responsabilidad y humildad. Como dice Padre Stefano, el mal está allí, en la puerta y “siempre nos cocina del mismo modo”. También de viejo se cae. Es importante haber aprendido a “respaldar la verdad como amiga y no como enemiga” (hermano Santiago) abriendo el corazón y reconociéndose pobres.

Todo lo que rezamos y meditamos en estos días se lo encomendamos a la Virgen el viernes cuando fuimos en peregrinación al santuario de María Schultz (María Auxiliadora) donde también hicimos el Via Crucis. Descansamos en la Iglesia y nos bañamos en el agua milagrosa que en el pasado hizo curaciones milagrosas. Paramos para almorzar en la casa Schwartz, del hermano y la cuñada de fratel Georg. Fue un lindo momento de familia, fragmentos de su vida personal, ya que en esa cocina él creció. Terminamos con la Misa conclusiva en María Schnee (Virgen de la Nieve). El domingo, sorpresa, fuimos a Eslovaquia. Visitamos y rezamos la tumba de Fratel Peter, luego vivimos la Santa Misa, el almuerzo y un partido de fútbol. Cuántos sacrificios y luchas, nos contaba Maros, para arrancar en Eslovaquia y qué bella fraternidad es ahora!

Le pedimos a Jesús que nos haga crecer y sanar en nuestra identidad de hombres para poder ser padres. Y si hace falta “tiremos de la falda de Madre Elvira y hagámosla participar de nuestras oraciones. Gracias de corazón a los hermanos de Austria por el servicio (torta sacher excepcional) y a los hermanos de Eslovaquia por los momentos compartidos. Una última palabra a Georg: “Querido Dios, haz un mundo mejor que comience en nosotros, los “viejos” de la Comunidad.”

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