TIEMPO DE CUARESMA

Banner Ceneri 2026EN CAMINO HACIA LA RESURRECCIÓN

Desde el primer domingo de Cuaresma deseamos caminar con ustedes en este “tiempo de Gracia y Conversión”, proponiéndoles simples puntos para reflexionar.

Cuaresma, Pascua, Resurrección….

En “nuestra casa” no son solo bellas palabras, sino la verdad que tenemos delante de los ojos cada día. El milagro que pasa en nuestras vidas, reconstruidas gracias a la misericordia de Dios, vidas que resurgen y vuelven a alegrarse gracias al sacrificio, a la lucha contra el mal y sus tentaciones, al esfuerzo serio y fiel del camino comunitario.

La Pascua es un camino, no se resurge en un momento, se necesita el paso de cada día: levántate, ponte en camino, vive el esfuerzo y el cansancio del camino, pero también vive la alegría del camino, porque el camino es un lugar de lucha, de tentaciones, de “lamentaciones” pero también es el lugar donde Dios se acerca con su Providencia.

Este es el mensaje que tenemos que recibir al comenzar la Cuaresma: la oración y el ayuno, la renuncia y los empeños deben transformarse en vida nueva, dulzura, un corazón abierto que pueda perdonar, una caridad encarnada durante el día. La Cuaresma es principalmente la potencia de la Misericordia de Dios, de un Padre que espera nuestro “regreso” a casa, que derrite nuestras cadenas y rompe todo yugo.

En las semanas de Cuaresma les propondremos algunos temas, junto al Evangelio dominical, para reflexionar.

¡Buena Cuaresma a todos!

MENSAJE DE CUARESMA  MADRE ELVIRA

elv03Probemos en esta Cuaresma no vivir sólo para el placer porque el placer dura sólo un instante y nosotros tenemos derecho a vivir la verdadera alegría. Si alguno de ustedes ha hecho la experiencia de renunciar al placer de ese “chocolate” que tanto quería comerse, de aquel “consuelo” que tanto deseaba… ¡encontró una alegría que no es pasajera, ¡dura toda la vida! Tenemos que ser generadores de alegría y lo podemos hacer porque somos capaces de decirnos “no”; quizá caemos diez veces, pero luego, el momento en que logramos decir el “no” … ¡es una extraordinaria victoria!

Ahí se genera la alegría y no solo para nosotros. ¡Usemos bien nuestra libertad en estos cuarenta días! ¡La Cuaresma es un camino que nos prepara para festejar nuestra fe en la Pascua, un camino de muerte y de Resurrección! Podemos decir que ya lo hemos recorrido antes, que ya hicimos este éxodo hacia la libertad: antes de la Comunidad estábamos en la muerte, ahora ya no, ¡porque el “Alba de la Resurrección” está resplandeciendo sobre esas tinieblas y las está venciendo!

El camino cuaresmal que recorreremos juntos será -si lo queremos, si lo creemos- el experimentar una verdadera y profunda sanación de todo malestar interior. En esta “travesía del desierto” dejemos espacio al silencio, de la cabeza, de los sentimientos y del corazón. Limpiémonos de la banalidad, de los intereses, de las ambiciones, de las motivaciones “enfermas” para nuestras acciones. ¡Demos voz, espacio y vigor a la Caridad! Para muchos la palabra Caridad significa dar una limosna, dar algo, pero no es así. La Caridad es una persona con un rostro, una voz, corazón: es Dios Padre que se dio a conocer en Su Hijo Jesús; se dejó ver, escuchar, tocar, se hizo hombre como cualquiera de nosotros. Jesús es la única verdad, luminosa, real, que actúa hoy en los que lo acogen levantando la mirada y doblando las rodillas, en un abandono confiado y sereno al que nos salva.

Entonces, recorriendo este “desierto” es importante tener el corazón atento para sentir, escuchar, recibir -con sorpresa a veces- los alegres repiques de las campanas que ya nos anuncian que Jesús, el joven Crucificado, el Hijo de María de Nazaret ¡resucitará!! Que nos acompañe el Señor de la Vida, doloroso y luminoso, sufriente y misericordioso, fuerte y bueno, hacia la luz resplandeciente de su Victoria.   Madre Elvira