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NAVIDAD EN ESPAÑA |
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Los días 12, 13 y 14 de diciembre celebramos el encuentro de Navidad de la Comunidad en España, en la fraternidad de Ibi (Alicante). Como cada año comenzamos el viernes con la acogida de las familias en la Parroquia "Transfiguración del Señor" de Ibi; una tarde para vivir la amistad y la alegría del reencuentro. Celebramos la Eucaristía, presidida por Don Andrea que con sus palabras nos ayudó a preparar el corazón para el encuentro con el hijo, terminando con una cena compartida.
El sábado, ya en la fraternidad, Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, presidió la Eucaristía. Con el amor que le caracteriza por toda la Comunidad Cenáculo y, sobre todo, por los chicos que están haciendo su camino en ella, nos dirigió unas palabras que tanto nos ayudan a todos. Resaltamos estas de su homilía:
"¡Dios es mi padre, qué feliz soy, soy hijo suyo, soy hijo de Dios!
Dios es un padre providente que es capaz de "reconducir" la historia de nuestra vida. Están esos aparatos GPS que te llevan por las calles y las carreteras hasta la meta y, cuando uno se pierde, se equivoca y no sigue bien las indicaciones, el aparato recalcula y dice: "recalculando" y, si de nuevo te pierdes, te vuelve a decir: "recalculando" y de nuevo buscamos el norte de nuestra vida. Sí, el Señor no se cansa de abrazarnos, de "recalcular" nuestra vida y de dirigirnos a esa meta a la que todos estamos llamados, que es: la condición de hijos de Dios que buscan su felicidad en amar y servir a sus hermanos. La Comunidad Cenáculo es la obra en la que esto se ve más claramente. Aquí los hijos de Dios crecen olvidándose de sí mismos y amando y sirviendo a los demás. Esta es la escuela del amor, la escuela de olvidarnos de nosotros mismos, de mi comodidad. Aquí en el Cenáculo no se busca la comodidad ni el "yo quiero" ni el "a mí me apetece". El Cenáculo es la escuela del olvido de uno mismo. Aquí se vive el "Evangelio del olvido de uno mismo" aprendiendo a darse y a entregarse a los demás."
Todo el encuentro estuvo ungido del Espíritu Santo; pudimos sentirlo tanto en los momentos de oración del Santo Rosario, de la Coronilla, de Adoración al Santísimo como en los testimonios y la
escenificación de las Máscaras que hicieron algunos de los chicos de la comunidad.
Hubo también tiempos de compartir entre las familias y sus hijos y las familias entre nosotros, lo que nos da la oportunidad de conocernos más y sentirnos parte de la gran familia del Cenáculo.
Da mucha alegría ver la participación en el encuentro de los "hijos de la Comunidad", que ya salieron pero que desean seguir formando parte de la misma. Algunos de ellos con sus esposas e hijos. Precisamente la esposas, novias, hermanas e "hijas de la Comunidad" tuvieron un tiempo específico para ellas, compartiendo una catequesis de Madre Elvira en el camino de "Mujer, ¿quién eres?"
Gracias a Dios por estos días llenos de su Providencia, sobre todo la Espiritual, que tanto bien nos hace.
Gracias a la Comunidad que nos regala este encuentro en este tiempo ya cercano a la Navidad que nos ayuda a preparar nuestro corazón para la venida del Niño Dios dentro de cada uno de nosotros.
Gracias a los chicos que han preparado todo con mucho amor, cuidando cada detalle en la decoración de la fraternidad, haciendo un servicio para que todos estuviésemos bien atendidos en todo momento; tanto a la hora de las comidas como en el servicio litúrgico, siempre con amabilidad y alegría.
Gracias a Madre Elvira por su vida entregada; por aceptar ser instrumento de Dios para enseñarnos este camino de salvación tanto para nuestros hijos como para nosotros, los padres y las familias.
Gracias, gracias de corazón!!!




