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20 AÑOS DE LUZ EN ARGENTINA |
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Buenos Aires, Pilar, 12 de diciembre 2025
Los días 7 y 8 de diciembre festejamos “con todo” los 20 años desde que Madre Elvira junto con P. Stefano y otros representantes del Cenacolo en Italia vinieron a inaugurar nuestra primera casa: la Fraternidad Nuestra Señora de Luján. Que la Comunidad llegue a la Argentina fue toda una historia de Dios, bellísima, que se deslizó sin dificultades y gracias a la oración constante, seria, empeñada, de un grupo de personas que siguen rezando por ella.
Los preparativos de la Fiesta comenzaron bastante antes, teníamos que hacer algo diferente, más lindo, más grande. Efectivamente, la casa estaba impecable, bellísimo el jardín, las carpas para entregar la comida, una nueva carpa con mesas y sillas… La Fiesta de la Vida comenzó el domingo 7, desde temprano comenzaron a llegar los padres de los jóvenes, que ya están en la casa. vinieron desde Catamarca, Chascomús y Villa Rosa, además de los propios de Pilar. Comenzaron los bailes con gestos y nuestra sencilla alegría en seguida se apoderó de los corazones. Habían llegado desde Italia P. Stefano, sor Claudia, acompañada de dos hermanas, Fr. Luca, Fr. Santiago… sor Mely, desde África…Llegaron algunos responsables de Perú, Colombia, México… bastantes jóvenes de Brasil que hicieron parte de su camino en esta tierra, acompañados por Padre Eugenio…
Luego del Santo Rosario, celebró la Santa Misa el Obispo Auxiliar de Zárate Campana, Mons. Justo Rodríguez Gallego, amigo de la Comunidad que desde hace tiempo nos acompaña en las fiestas de las diversas fraternidades. Estuvo acompañado por el Obispo de Chascomús, Monseñor Juan Ignacio Liébana, en cuya diócesis se abrió una nueva Fraternidad en estos días, y nuestros queridos Padre Stefano, Don Eugenio, Don Slaven y otros sacerdotes y diáconos amigos de la Comunidad, entre ellos uno de Chile. En la homilía dijo que, aunque parezca que todo está seco, algo puede brotar, hay vida, ¡Dios está! ¡Dios no nos abandona! Las tinieblas, Cristo crucificado, no pueden vencer la potencia del bien. El mal quería hacerlo descender de la cruz, pero no pudo. Cuando Dios nos pide algo que es imposible para nosotros, no lo es para Él, por eso es importante la oración que nos da la cercanía, la intimidad con la Persona de Jesús, ¿espero este mundo nuevo donde Dios reina? La fe se apoya en la esperanza, que no nos falte la Esperanza Viva.
Luego almorzamos, los chorizos en pan hechos por Ricardo, y otras cosas ricas, el almuerzo fue la excusa para encuentros y compartidas entre
viejos amigos y compañeros de camino. Por la tarde, rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia, luego testimonios, y presentaciones de los grupos de padres de las diversas provincias. Bailes y alegría, aún para los que estaban pasando momentos difíciles. Antes del Recital, los amigos de Buenos Aires presentamos un sketch gracioso y bailamos una bella canción. Fue un momento alegre como le hubiera gustado a Madre Elvira.
El Recital, Esperanza Viva, presentaba diversos momentos de la Vida de Jesús, el Nacimiento, las Bodas de Caná, curación del paralítico, del leproso...la Crucifixión y la Resurrección de nuestro Señor. Fue muy emocionante: logrados los vestuarios, la escenografía, y los jóvenes pusieron mucha intensidad en la representación. Para el espectador era como si estuvieran compartiendo su propia vida.
El lunes 8 de diciembre, que es el día de la Inmaculada Concepción de María y la fecha en que se inauguró la casa en 2005, la Fiesta fue más íntima y dedicada a las familias. En la Santa Misa celebrada por Padre Stefano, concelebrada por P. Eugenio, P. Slaven, Padre Carlos, Padre Eduardo Pérez. Otro sacerdote amigo estaba en la cercanía del galpón confesando. Padre Stefano nos dijo que todos los que estamos en la Fiesta somos signo de esperanza, Esperanza Viva. Jesús sigue amándonos porque el mal se vence amando, haciendo el bien, llevando la luz de Jesús a nuestro corazón, allí donde falta la esperanza, cuando queremos hacerlo solos. Esperemos en Dios, el tiempo que haga falta, esperar en Dios. En la homilía les dio a los padres que lo acompañaban la oportunidad que cada uno comparta los dones y las faltas de nuestra Comunidad, y no olvidar las gracias y bendiciones que recibieron en su paso por la Comunidad.
Luego de la Misa, la Adoración Eucarística, sanadora, emocionante, muchos abrazos, algunos hijos abrazaban por primera vez a sus familias, todos pasaron a recibir la bendición de Jesús y de la Virgen María, abrazados, los padres estaban conmovidos por lo que veían y estaban viviendo, y creemos que en todos se prendió el fuego de la fe, para seguir cultivando, para seguir alimentando, que no muera jamás. Muchas cosas nos quedaron de esta FDV, para seguir reflexionando, para profundizar, para proponernos un cambio, para abrazar más fuerte este camino. Para pensar en la grandeza de Madre Elvira que dio vida a este lugar maravilloso.
¡Demos gracias a Dios porque también a nosotros nos invitó! ¡¡Gracias Señor!! ¡¡Gracias Madre Elvira!!!
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