NUEVA FRATERNIDAD "PAPA FRANCISCO"

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                                                               Chascomús, 10 de diciembre 2025

Ya con mucha vida nació la nueva Fraternidad “Papa Francisco” en Chascomús, dentro de una casa de la Diócesis. Gracias a la oración y a la ayuda de amigos de corazón generoso, un nuevo Cenacolo “argentino” pudo germinar y brotar, listo para recibir nuevas vidas en camino de las tinieblas a la luz.

a  Chascomus¡Aquí estamos finalmente! Después de años de espera paciente y oración confiada, nació la Fraternidad “Papa Francisco” en Gándara, en la Diócesis de Chascomús, Argentina.

Todo comenzó hace muchos años en el corazón de Ariana y Rafael, nuestros queridísimos amigos argentinos -y en verdad, mucho más que amigos- que caminan con nosotros desde los primerísimos pasos de la Comunidad Cenacolo en Argentina. Desde siempre, tenían en el corazón el deseo de abrir una fraternidad en el antiguo seminario abandonado de Gándara, pero todo parecía un sueño imposible y no se presentaba ninguna posibilidad. Pero ese deseo nunca abandonó sus corazones ni faltó la oración para sostenerlo. Somos hijos de un Dios que escucha los deseos de bien que están en nuestro corazón…¡Al final la Providencia respondió!

Llegó a Chascomús un nuevo Obispo, Monseñor Juan Ignacio Liébana -a quien todos llaman simplemente “Juani”- que se enteró de este sueño. La Diócesis comenzó a restaurar todo el antiguo seminario para transformarlo en una casa de retiros diocesana, pero dejaron una parte de la casa para que pudiese nacer nuestra fraternidad. Durante ese tiempo, Monseñor “Juani” conoció la Comunidad: Los jóvenes iban a Gándara junto a toda la diócesis para jornadas de fraternidad, arreglando y limpiando el viejo seminario. ¡Así nació y se consolidó una bella amistad!

En septiembre de 2024, Monseñor “Juani”, pasó por Saluzzo, estaba en Roma, para conocer en persona el “corazón” de la Comunidad: un encuentro rico en autenticidad y calor humano y de paternidad espiritual.b 7Chascoms

El 21 de abril 2025 nos encontramos con Rafael y Mons. “Juani” frente a la casa de Gándara y justo ese día Papa Francisco subía al Cielo… ¡y así, en su recuerdo, la casa se bautizó con su nombre! Ese día visitamos el lugar y se definieron los próximos pasos. ¡Fue muy bello descubrir que la parte destinada a la fraternidad de los jóvenes ya estaba disponible para recibirlos!

Desde mediados de mayo los jóvenes iban de lunes a jueves para terminar de acomodar los ambientes. A principios de julio un pequeño grupo fue definitivamente transferido definitivamente, dando vida a la Fraternidad “Papa Francisco”. Desde que los chicos están viviendo allí la casa está cambiando su rostro: ¡donde la vida resurge también el entorno cobra vida! Estamos contentos y agradecidos que el Obispo haya pensado en nosotros para habitar y cuidar este lugar. Su deseo es que sea una casa de retiro para muchas personas que desean encontrarse con el Señor, que en el fondo es el verdadero motivo por el que estamos en la Comunidad.

Agradecemos de corazón a Monseñor Juan Ignacio por la confianza y la amistad hacia la Comunidad. Que el Señor bendiga esta nueva fraternidad y a todos los que pasarán y pueda cumplir aquí lo que desea su corazón para el bien de muchos. Papa Francisco desde el Cielo cuide esta fraternidad nueva, para que pueda ser lugar de salvación  para muchos.

 

 

TESTIMONIOS

¡Con gran alegría contemplamos un nuevo don del Señor para la Comunidad! Para nosotros, también es un regalo especial de Jesús y María y una respuesta al deseo que desde siempre llevábamos en el corazón, desde 2003. Conocíamos el monasterio de Gándara porque teníamos una pequeña quinta ahí cerca donde íbamos los fines de semana. Cuando descubrimos el Cenacolo , nos enamoramos del carisma desde el primer momento, y le pedimos a la diócesis de donar para usar la estructura, que estaba completamente abandonada. Pero no era el momento justo y la Comunidad abrió su primera Fraternidad en Pilar. Con el pasar de los años nos mudamos y ya no estábamos más cerca del viejo monasterio. Pusimos nuestro deseo en las manos del Señor, y un tiempo después el Espíritu Santo ha suscitado en el actual Obispo, Monseñor Juan Ignacio, el deseo de una fraternidad en Gándara. Para nosotros fue una gran enseñanza: cuando confiadamente logramos dejar en las manos de Dios nuestros proyectos personales, el Señor nos muestra que Él es nuestro verdadero proyecto y que es Él quien realiza y hace nuevas todas las cosas.   Ariana y Rafael

Soy argentino, tengo 40 años y camino en Comunidad desde hace un año y medio. Estoy muy agradecido porque hoy formo parte de este proyecto de la Fraternidad de Gándara, una casa que me fascinó porque es un desafío grande y bellísimo para mi camino comunitario y para mi vida. Ya pasaron unos meses de cuando comenzamos a vivir en esta casa, que poco tiempo antes era solo un monasterio abandonado y en ruinas. Estoy muy feliz por todo lo que estoy viviendo y que me hace crecer y estoy profundamente agradecido a la Comunidad Cenacolo que me ha devuelto la vida. ¡Gracias! Mauricio

¡Me siento afortunado de formar parte de esta maravillosa familia! Estoy feliz por todo lo nuevo que puedo aprender aquí y cuánto puedo crecer en la Fraternidad de Gándara. También agradezco al Obispo Juan Ignacio y a todas las personas que nos sostuvieron desde el primer día, permitiéndonos ser parte de este maravilloso proyecto. Dios hizo un milagro en mi vida y en la de mi familia, siento que Él me protege y me da fuerza para continuar en este camino. ¡Gracias!                                           Germán

 Luego de haber hecho camino en varias fraternidades de la Comunidad, ahora tuve la oportunidad de abrir esta casa y poner en práctica y compartir todo lo que aprendí en las otras casas en que he estado. Cada día lucho contra mis debilidades, pero no más solo: con la ayuda fraterna, el abrazo de los hermanos en la vida cotidiana, pero sobre todo con la oración que me da la fuerza para continuar y para entregarme más. Hoy si cometo un error, me levanto y enfrento cada situación, siempre con una sonrisa y con renovada voluntad, como aprendí de Madre Elvira. Gracias       Evander

Tengo cincuenta años y agradezco a Dios y a la Virgen María por estar aquí porque he renacido y recuperé el contacto con mi familia. En Comunidad aprendí lo que significa sufrir en el bien, he tocado con la mano el amor y la amistad. En la fraternidad anterior aprendí a apreciar mi vida y a aceptar lo que me decían los hermanos por mi bien. También descubrí la causa de mis sufrimientos gracias a la condivisión, al ver que habíamos vivido las mismas cosas. Me dieron la oportunidad de abrir esta casa. Hoy me siento bien, estoy vivo y feliz, deseoso de continuar mi vida en el bien.

Oscar