FRATERNIDAD "SAN MIGUEL ARCÁNGEL"

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                               “La Esperanza está viva”

 

                                               Areguá, Paraguay, 27-28 de septiembre 2025

WhatsApp  3Con el lema de Madre Elvira, “La Esperanza está viva”, celebramos con alegría y gratitud los 7 años de la Fraternidad San Miguel Arcángel de la Comunidad Cenáculo en Paraguay.

La Fiesta se vivió a lo largo de dos días inolvidables: sábado 27 y domingo 28 de setiembre en la casa de

Areguá, donde tuvimos momentos de compartida, Rosario, Misa y adoración con las familias, reflejo de la presencia viva de Cristo entre nosotros.

Uno de los regalos más grandes de esta fiesta fue la presencia de nuestro querido Padre Stefano, quien compartió con sencillez cómo nació en él, el amor a la comunidad y su vivencia junto a Madre Elvira, recordándonos que todo florece cuando confiamos en la misericordia de Cristo y en su Madre María.

Nos llenó de alegría recibir a los responsables de las fraternidades hermanas de Brasil y Argentina, cuya participación nos hizo sentir la gran familia que formamos en la Comunidad Cenáculo, unida por el mismo carisma y el mismo espíritu de esperanza y resurrección.FDV Paraguay 25  4 4

Los testimonios de los jóvenes tocaron profundamente los corazones de los presentes. Fue conmovedor recibir la bendición especial con la Cruz que portó toda su vida nuestra querida Madre Elvira, como así también la bendición especial a los chicos que ya caminan fuera de la comunidad y siguen esforzándose por vivir en la luz de Dios en su vida cotidiana fuera de la comunidad.

Otro momento inolvidable fue ver a los jóvenes que recibieron su primera visita, reencontrándose con sus familias con abrazos, alegría y perdón, mostrando que la misericordia sana y transforma, llenando de alegría los corazones después de tantas tristezas.

El cierre de la fiesta de la vida fue único: Un recital lleno de música, canto y danza, en el que los jóvenes interpretaron creativamente una historia sobre la esperanza y la resurrección. La obra reflejó un mensaje a las familias recordando que con la misericordia de Dios siempre hay un nuevo comienzo y que el hombre del cual nadie espera nada, puede resucitar a una nueva vida, volver a sonreír y amar la vida, como lo decía la Madre Elvira.

Esta fiesta nos renovó el corazón y nos invitó a seguir confiando en que El Señor, transforma el dolor en alegría y las lágrimas en bendiciones, llamándonos a caminar juntos sostenidos por la fe y el amor fraterno.

Agradecemos de todo corazón al Padre Stéfano, Padre Eugenio, Padre Slaven, a los responsables de las diferentes fraternidades, a las familias y amigos que con sus oraciones, tiempo y generosa providencia hicieron posible estos días de celebración. Que el Señor bendiga sus vidas y la alegría compartida.

 

 

FDV Paraguay 25  5 5TESTIMONIOS

Mi nombre es Joel Núñez y tengo 31 años y hace 6 meses que estoy en la Comunidad. Hablando un poco al respecto de mi tiempo dentro de Comunidad, fue algo nuevo para mí, algo inesperado, porque jamás imaginé todo lo que la Comunidad está haciendo en mi vida en tan poco tiempo. En la Comunidad se tiene la tradición de festejar o reconocer cuando alguien cumple y gana su primera batalla, que es, yo creo, la más dura: “cumplir un mes”, y la segunda sería: “cumplir 6 meses”, que es mi caso. La diferencia o particularidad que sucedió conmigo fue una mezcla de sentimientos encontrados porque fui bendecido ya que justo los cumplí el primer día de los festejos de la Fiesta de la Vida de la casa, dando la hermosa casualidad de recibir también mi primera visita. Realmente me doy cuenta de cómo Dios va obrando en mi vida. Además de todo esto tan bello que estaba viviendo, también estaba presente el P. Stefano. Realmente pasé un momento bello y de felicidad con mi familia, pudieron ver en mí un nuevo renacer y yo noté en sus ojos la felicidad y el amor que sienten por mí a pesar del dolor causado.

Estoy agradecido a Dios, a Madre Elvira y a la Virgen María por darme una nueva oportunidad de vivir y ser feliz. JoelWhatsApp  0

 

 

Qué linda experiencia vivida en el aniversario del Cenacolo de Paraguay. Fueron muchas sorpresas, podría compararlo con una montaña rusa de emociones; comenzando por el hecho que no esperaba conocer en persona y en tan corto período, al tan nombrado Padre Stefano. Al principio no lo podía creer y me preguntaba si sería tan importante, hasta que tuve la dicha de escucharlo dar la Misa y entendí, por las palabras sencillas y breves pero profundas que salían de él. El festejo del sábado lo viví bloqueado, sin tanta emoción, ni feliz ni triste, bloqueando ciertas cosas para no vivirlas bien. Pero domingo y lunes sí sentí una avalancha de emociones. Me desperté más abierto a vivir lo que la Comunidad me ofrecía, me sentí vulnerable, me tocó mucho ver el encuentro de padres e hijos; aún no era mi momento y podía manejarlo más o menos. En la Adoración fue donde todo lo que creía controlar no lo controlé y lloré porque recordaba todo el mal que había hecho, desde decepciones a maltratos verbales, me siento solo en ese momento, como abandonado hasta que pasó algo que no esperaba y fue que la señora Gladis se acercó a abrazarme y llorar conmigo, no me sentí más solo, sentí que Dios me hablaba: “Hijo, ahí tienes a tu Madre, suelta todo de una vez”. Y solté todo, el dolor, odio, rencor, guardados, y por primera vez me sentí aliviado, sin tensión, en paz. Por fin me sentí conectado, fresco en medio del calor. Así acababa el día y empezó el Recital, donde me encargaba de las luces, me sentí parte del grupo, me sentí feliz naturalmente. El lunes fue la Misa celebrada por P. Stefano, la vivi muy presente, despertó mi interés por todo lo que salía de él: generaba paz, calma; sentía la presencia de mi abuelo dentro de él, con esa mirada tan sencilla y sin maldad. Al finalizar la Misa se acercó donde yo estaba y me dijo: “Me alegra que hayas venido, te estábamos esperando.” Me alegró el día escuchar esas palabras, me hizo sentir que este es mi lugar, que esta es mi familia, que no estoy solo, tengo dónde recostarme y descansar mi cruz. Agradezco mucho a Dios y a Madre Elvira. Gracias. Elías Ávalos

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