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MADRE ELVIRA: 2 AÑOS DE CIELO... |
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Saluzzo, 03 de agosto 2025
2° peregrinación del “gracias” a Madre Elvira
El domingo 3 de agosto vivimos la memoria del segundo año de Madre Elvira en el Cielo. Un día abierto para todos los que quisieran venir para gracias a Dios por la vida de la Madre gastada en el amor hacia todos nosotros,
Hermanas, sacerdotes, familias, chicos y chicas de la Comunidad, y muchos amigos…todos reunidos partimos en peregrinación desde la Casa Madre de Saluzzo, llevando en procesión a la Virgen de las Lágrimas que está sobre la puerta de entrada, que desde hace 42 años ve entrar y salir hijos e hijas que buscan la salvación y la resurrección. Hicimos el mismo camino que hace dos años había realizado una procesión conmovida y alegre llevando el féretro de nuestra querida Madre Elvira hasta la Casa de Formación donde descansa su cuerpo.
Revivimos la alegría de saber que está en el Cielo, la Patria a la que ella aspiraba más que a cualquier otra cosa, y, meditando los misterios del Santo Rosario, escuchamos los “destellos de luz” de la Madre. En particular fue un don poder rezar los misterios gloriosos guiados por su voz que nos empujaba a la vida plena, al perdón, a no tener miedo porque nos espera un Reino de alegría pura, de paz, de luz.
Llegados a Pagno, con los cantos alegres del coro, nos reunimos frente a la tumba para para darle el primer saludo y agradecerle. Luego
vivimos la Santa Misa celebrada por P. Stefano y concelebrada por nuestros sacerdotes de la Comunidad. En la homilía el P. Stefano nos dio los saludos y el abrazo de parte de nuestro Obispo Cristiano Bodo, demostrando su amistad con la Comunidad. Recordó que Madre Elvira hace dos años, cuando fue al cielo, fue el día de la Jornada Mundial de la Juventud en Fátima y que justo este año es el día del Jubileo de los jóvenes, nos sentíamos en comunión de oración con toda la Iglesia reunida n Roma para la celebración de la Misa conclusiva del Papa León XIV. Padre Stefano nos contó del reconocimiento expreso de tres “hijos” de la Comunidad que desde hace años dedican su vida a la evangelización con la música: Martin Mc Nelly, Alessandro y Francesca Gallo, que lo habían llamado para compartir la alegría de haber participado con sus bandas en la vigilia de Tor Vergata, acaecida la noche anterior.
Otro punto de reflexión que nos tocó concierne a los ojos de la Madre Elvira, ojos que siempre han sido particulares para quien la conoció, ojos que ha abierto de par en par los últimos días mirando a los jóvenes de la Comunidad y que son los mismos que abrió de par en par en el momento de la subida al Cielo.
“Fue impresionante cuando los jóvenes empezaron a venir a saludarla, en una larga procesión, que luego duró varias semanas, ver abrirse sus ojos como si viera en los jóvenes y en las chicas que pasaban algo muy bello que daba alegría a su corazón…era la alegría de su vida ver a los jóvenes…es la mirada de Dios, del Padre misericordioso que ve al hijo regresar a casa y abre sus ojos porque lo busca con el corazón, lo espera.”
Luego, retomando la reflexión sobre el Evangelio nos recordó: “esa noche se le pidió la vida a Madre Elvira, y fue al encuentro de Du Señor, sus ojos han visto la salvación. ¿Con qué llegó la Madre el Cielo? Con mucho amor entregado. Con una vida gastada para llevar la luz, la esperanza, la luz, la fe a muchos. La Madre nos indicó un camino, el camino del Evangelio, el que nos enriquece delante de Dios…el tesoro del amor…que recibió gratuitamente de Dios y compartió y entregó gratuitamente a los hermanos.”
Luego de la pausa para el almuerzo, a las 15.00, rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia, las hermanas danzaron un canto de alabanza. Vimos un video que reúne las imágenes de los últimos días de la vida de madre Elvira, de su funeral y de la procesión. Fue como revivir los momentos intensos en que la acompañábamos cada noche con la oración bajo su ventana, delante del Santísimo.
Terminamos la jornada con danzas y cantos alegres para dar gloria a Dios agradeciéndole por la vida preciosa de Madre Elvira . Hagamos qu8e un poquito de su fe y de su esperanza, de su amor a la vida, del servicio, del don de sí misma pueda estar también en nuestro corazón.
La familia de la Comunidad Cenacolo





