8 de MARZO 1956: UNA VIDA DONADA

cfa5e144d4caf2c7c8f3b3bc12466d45 Banner 8 marzo

El 8 de marzo 1956 nuestra amada Madre Elvira entraba al Convento, tenía 19 años, ella misma nos lo contó muchas veces, y temprano a la mañana, sin hacer ruido, salió de la casa para tomar el tren a Borgaro donde las “Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Touret” tenían el noviciado. Mama Concetta la había escuchado y la siguió hasta la estación, casi para pararla, porque Rita, la futura sor Elvira, era una joven luminosa y servicial y,8 marzo elvira con papá Antonio que bebía y la familia numerosa, su presencia en la casa era un don. Cuando se encontraron Rita le dijo: “No te preocupes yo soy feliz.”

Cuando Madre Elvira contaba este episodio se notaba que no le gustaba no haber entendido el dolor de su madre, pero agregaba: “Yo ni siquiera sabía lo que significaba “hacerse monja”, solo sentía en el corazón una gran alegría, un amor por todos que no lograba contener.”

El 8 de marzo es un gran día porque en esa alegría, en ese amor, ya estábamos nosotros. En ese tren viajábamos todos nosotros: los jóvenes, los niños, las familias, los consagrados, padres, amigos…en fin, toda esta gran familia que hoy es la Comunitá Cenacolo.

Ahora, cada 8 de marzo querida Madre Elvira, festejamos con gratitud tu “SÍ” a Dios, ¡y seguro que desde el cielo tú también festejas con nosotros! Ese “Eccomi” lo dijiste con coraje y sin hacer ruido y desde ese momento nunca dejaste de dar vida. Una vez dijiste: “Me siento embarazada todos los días” Y así fue, todos nacimos, querida Madre, de tu corazón que no ha dejado de indicarnos el Corazón Único en que encuentra la paz el corazón del hombre.

Solo gracias, por todo y por siempre, unidos en un solo corazón hoy cantamos y bailamos, decimos, anunciamos: “¡Gracias, Padre, ¡por la Madre que has pensado para nosotros!”