EN LA IGLESIA

 

 

“Siempre les transmití a los jóvenes el amor
al Papa y a la Iglesia. Porque la Iglesia
es la casa de Dios, donde el hombre
solo y desconfiado encuentra reparo,
encuentra refugio, encuentra familia.
Cada vez estoy más enamorada
Y agradecida a la Iglesia por lo que es:
Ideales fuertes, luz que ilumina el camino
y orienta las elecciones del hombre,
servicio a los pobres, pan compartido con el que sufre,
seguridad para todos”.

 

Madre Elvira

 

NUESTRO CAMINO EN LA IGLESIA

Después de años de servicio y de misión, el 30 de mayo de 1998, en la significativa solemnidad de Pentecostés, mientras en Roma el Santo Padre Juan Pablo II se encontraba por primera vez con los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades, el entonces Obispo de la Diócesis de Saluzzo, S.E.R. Mons. Diego Bonna, reconoció a la Comunidad Cenacolo como Asociación Privada de Fieles; luego, en la Vigilia de Pentecostés de 2 de junio de 2001 pasó a Asociación Pública de Fieles.

El 8 de diciembre de 2005, el actual Obispo de Saluzzo, S.E.R. Mons. Giuseppe Guerrini, confirmaba definitivamente, la aprobación diocesana como Asociación Pública de Fieles.

El 16 de julio de 2009, fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo y XXVI° aniversario de la fundación de la Comunidad, el Pontificio Concejo para los Laicos emitió el Decreto por el cual reconoce a la Comunidad Cenacolo como Asociación Privada Internacional de Fieles, aprobando su estatuto por un período “ad experimentum” de cinco años. El Decreto fue entregado personalmente por Su Eminencia el Cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el 16 de octubre de 2009, día significativo en que la Iglesia recuerda la elección como Papa de San Juan Pablo II.

En la Comunidad hay Miembros Consagrados y Miembros Ordinarios.

Los Miembros Consagrados son los que dedican toda su vida al carisma educativo y misionero de la Comunidad, practican enteramente la vida comunitaria compartiendo los ritmos de oración y servicio al prójimo en las obras de la Comunidad Cenacolo, en total gratuidad; los Miembros Ordinarios son personas que viven su vida cristiana en forma ordinaria en el “mundo”, y están ligados al carisma de la Comunidad Cenacolo que para ellos es descubrimiento y sostén de su camino de fe; mirada especial a las personas heridas y perdidas; horizonte misionero de testimonio cristiano auténtico para vivir en el mundo.

Entre los Miembros Consagrados hay hombres y mujeres, llamados hermanos y hermanas. Tienen la misión de seguir a Jesús y de amar a los pobres radicalmente, siguiendo los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad, servicio y amor a los pobres que llegan, profesan en forma privada frente a la Comunidad. Estos miembros están llamados a gastar su vida entera en anunciar y testimoniar con alegría y coraje el amor de Dios a todos, pero particularmente a los que recibe la Comunidad Cenacolo.

En el camino de discernimiento del reconocimiento de la obra, por indicación del Pontificio Consejo para los Laicos, fue instituida por S.E.R. Mons. Giuseppe Guerrini, Obispo de Saluzzo, el 25 de marzo de 2010, la Asociación Pública de Fieles llamada “Hermanas Misioneras de la Resurrección”, asociación diocesana surgida dentro y al servicio del carisma de la Comunidad Cenacolo, para las mujeres llamadas a seguir a Cristo en la vida consagrada.