Amanda

AmandaMe llamo Amanda, tengo veinte años, soy de Brasil y con mucha alegría comparto mi testimonio de resurrección.

Por muchas dificultades en mi familia llegué a la misión de Bahía. En esa época tenía apenas tres años y confieso que fue muy difícil de aceptar. Aun siendo pequeña entendía bastantes cosas y sufría mucho porque quería quedarme con mi madre. Nunca tuve un padre presente, pero en la misión conocí a un Dios Padre y eso me hizo entender el verdadero Amor que Él tenía por mí, y que realmente podía confiar en Él.

Recibí mucho amor y cariño de todos los misioneros que pasaron por allá. Más adelante entendí también que tenía una madre de nombre María y que siempre había estado presente en toda mi vida. Después de 10 años salí de la Comunidad y fui a vivir con mi madre y con mis hermanos. Pensaba que había encontrado la verdadera libertad, pero sufrí bastante porque vi un mundo totalmente diferente del que yo imaginaba. Ocurrieron muchas cosas que lamentablemente me apartaron de Dios. Comencé a ver todo con mucha tristeza y siempre me preguntaba, ¿dónde está Dios? Estaba tan ciega que no lograba ver que Él me respondía a través de algunas personas. Sin embargo Él fue tan bueno y maravilloso que, por su infinita misericordia, me devolvió la vida y me hizo resucitar en Su Amor.

Después de haberme quedado en la misión por años, recibí el don de volver a hacer una experiencia de vida que duró diez meses. Así, en este período, escuché la voz de Dios y sentí en mi corazón la llamada misionera y la Comunidad me propuso de abrir la primera casa de mujeres en América Latina. En el momento que me preguntaron sentí que tenía que hacer este paso y decir "sí".

Llegando a Argentina viví un poco de dificultades, después de todo tenía que acostumbrarme a un nuevo lugar y hacer amistad con todas las chicas. Sentía en el corazón que Dios había preparado algo grandioso!!! Viví miedos e inseguridades, porque estaba comenzando a aprender otro idioma, pero eso no quitó la alegría de poder recomenzar a revivir en el amor de Dios!!! Puedo decir que estos seis meses fueron increíbles y pude vivir un poco de cada cosa, pero lo mejor que estoy viviendo es el descubrimiento de nuevas amistades. Conocer a cada una de las chicas para mí es increíble porque puedo aprender un poco de cada cosa y escuchar su testimonio. Es muy lindo el ver que yo también puedo cambiar cada día porque creo que Dios hace las cosas como tienen que ser. Cuando escuché hablar del Covid19, y del daño que tuvieron muchas familias, me quedé preocupada, ahí vi cuánto necesitaba tener más Fe en Dios. Sin embargo entendí que al final todo eso sirvió para la amistad verdadera. Veo cómo son momentos donde rezamos más y cuánto Dios está presente.

Agradezco mucho por la posibilidad de estar aquí, de poder aprender a ser una mujer fuerte yque sabe hacer siempre la voluntad de Dios. Con toda la certeza del mundo estar aquí es un don. Estoy muy feliz de poder ayudar a otras chicas y ser un instrumento de luz para los demás. De corazón muchas gracias a Madre Elvira por su sí, porque, a través de ella, hoy me siento resucitada, y también feliz porque tengo a Jesús en mi vida.