Vinicius

Vinicius
Hola! Me llamo Vinicius, tengo 32 años y estoy en la Comunidad desde hace 3 años, mejor dicho "nací de nuevo hace tres años". Mi infancia fue marcada por muchos problemas familiares, mi madre nos crió sin papá que estaba cumpliendo una pena y fuimos creciendo con ese peso y dificultad. Cuando papá sale de la prisión mi madre se fue con mi hermana Modenza y yo me quedé con mi padre. Igualmente los problemas familiares estaban y no tuve una buena estructura familiar, tenía todo pero faltaba algo, fui creciendo con ese vacío... y por eso no podía estudiar, no conseguía trabajar, no practicaba deporte, me cerré en mi mundo y el fracaso me alcanzó. Con el pasar del tiempo se fue agravando la situación y a los 17 años por primera vez probé la marihuana. Estaba equivocado y engañado. Mientras pasaba el tiempo el fracaso que sentía se estaba camuflando entre las drogas, la marihuana fue la puerta de entrada para la cocaína y después crack y alcohol. Mi vida se transformó en una cosa muy fea. No vivía y lentamente me estaba muriendo, tampoco tenía la fuerza para dejar. Después de varios años en la droga a través de una amiga conocí la Comunidad Cenáculo y en seguida sentí que era un lugar diferente. Ya sentía el amor de Dios que vivía en ese lugar, en la "Fazenda S.Francisco de Asís" en Dois Corregos.

Regresé a mi casa y le dije a mi mamá que iría para probar una vez. Ella me apoyó, entonces ingresé a la Comunidad el 12 de diciembre de 2016. Fue muy difícil al comienzo porque era todo nuevo y tenía que comenzar a vivir con la cara limpia, sin estar anestesiado y de hecho duele mucho. Casi desistí de mi camino pero el amor de Dios fue muy grande y su misericordia fue muy especial y comencé a sentir que Dios me amaba y quería una vida diferente para mí. Poco a poco mi corazón comenzó a llenarse de este amor perdonador, que me da fuerzas y me ayuda a salir adelante. Así mi vida comenzó a tener sentido. La Comunidad Cenáculo fue la puerta de entrada de esa nueva vida, una vida en el compartir buenas amistades, una vida simple, una vida de oración, de caridad y de mucho amor. Estoy muy agradecido a la Comunidad por todo lo que viví. Hoy soy una persona diferente gracias al amor de Dios, al amor de Madre Elvira y de cada hermano de la Comunidad.

Ahora vivo en Paraguay, en la fraternidad San Miguel Arcángel y estoy muy feliz cada día, en cada dificultad tengo la oportunidad de crecer como hombre, para valorar mi vida, puedo ayudar a los chicos que entran en la Comunidad, ahora mismo soy "ángel de la guarda" de un chico y estoy feliz de poder dar todo lo que antes he recibido. Finalmente agradezco a Dios por todo lo que he vivido, también por mi pasado porque no hubiese conocido en la verdad a Jesús y a la Virgen María. Agradezco mucho a la Comunidad, a padre Eugenio y a Antonio, a todas las personas que encontré en mi camino de conversión y de resurrección.