Franco

Franco

 

Hola, me llamo Franco, nací en Catamarca, Argentina, vengo de una familia pequeña, solo mamá y dos hermanas; soy el menor y mi papá murió cuando yo tenía 7 años; no entendía nada lo que pasaba ese día, veía toda la gente llorando y nadie me quería decir nada. Cuando lo vi a mi papá en un cajón lloré y comprendí lo que pasaba. Fue algo duro para mí, no poder tenerlo ni tener una amistad con él. Su problema era el alcohol, mis padres siempre peleaban por esas cosas. Entonces yo fui creciendo con mucho dolor. Mi mamá trabajaba y yo quedaba en casa con mis dos hermanas y siempre peleabamos por todo. Yo me sentía diferente a ellas, no las aceptaba como eran por que tenía muchas miserias. Era orgulloso, mentiroso, egoista, mala persona, que solo buscaba hacer daño. A los 15 años ya conocí la droga y empece ese camino, queriendo hacerle daño a mi familia; robaba y me llené de tristeza y soledad; vivía siempre vacío, no me importaba nada la vida. Mi mamá me quería ayudar y no me dejaba solo. Yo quería vivir así toda la vida, hasta que un día toqué fondo y quise morir: tenía 20 años y no quería vivir más.

Franco2Así conocí la Comunidad a través de mi madre, pero no estaba decidido de lo que quería para mi vida, por mi orgullo, mi apatía, tenía mucha bronca adentro, además no sabía con qué me iba a encontrar. Cuando entré me dijeron que tenía que quedarme junto a un chico por un mes, no lo podía aceptar, solo quería escapar, no quería trabajar ni escuchar a nadie. Cuando pasó el mes estaba cantento porque no estaba drogado pero seguía con mis inseguridades: no quería quedarme más en Comunidad, no me interesaba en nada, tenía mucha rabia, mucho orgullo egoista. Cuando hacía 3 meses que estaba en Comunidad perdí una de mis hermanas, fue muy duro, yo tenía mis dificultades y no sabía qué hacer; por un lado quería ir, pero por otro no quería dejar la Comunidad y lo que me prometía. Pasé un año con mucha bronca, con egoismo, pero los chicos siempre me ayudaron. Cuando me sentía solo sabía que no podía hacer nada y recordaba que antes de entrar en la Comunidad ella me había dicho que iba a morir, pero lo único que ella deseaba era verme afuera de la droga y que iba a ser feliz desde el cielo. Fue un tiempo duro para mí, ella fue la única que me quiso como era, con mis pobrezas… a veces quería escapar de todo lo que vivía. Hoy, con mis dos años de Comunidad, estoy en la Fraternidad Divina Providencia, en Mercedes, siento que encontré mi lugar en la Comunidad, encontré los valores perdidos, me encontré a mi mismo y encontré el sentido de la vida y de las cosas que hago en mi día a día.

Doy gracias a Madre Elvira por su “sí” y a esta Comunidad Cenacolo; gracias también a mi familia. Hoy, gracias a Dios empiezo a tener un equilibrio en lo que vivo cada día. Aunque mi fe no es muy grande, tengo a Jesús en mi corazón. Lucho a diario pero hoy quiero decir: “Gracias Jesús por esta oportunidad que me das de recuperar con plenitud mi vida!

Franco