ENCUENTRO MISIONERO DIOCESANO

02Saluzzo, jueves 27 julio 2017

Este año la Comunidad recibió al encuentro misionero de verano de la diócesis, que desde hace más de 30 años reúne a todos los misioneros de la diócesis que vienen a pasar unos días de descanso y visita a su familia. Junto a ellos muchos amigos que participan de los encuentros del CMD (Encuentro misionero Diocesano) y que desean compartir este encuentro, este ideal.

La jornada comenzó a las 9 con el recibimiento de los misioneros que llegaban y los amigos ofreciéndoles una sonrisa, un café o un té, saludándolos y mostrándoles la Casa Madre de la Comunidad a los que no la conocían. Luego llegó Don Andrea Borello, responsable del CMD, quien presento la jornada agradeciendo varias veces a la Comunidad por la hospitalidad para este encuentro.
La primera parte estaba dedicada a América Latina y la crisis profunda que vive; agradecemos a Don Flavio Luciano de Cuneo, misionero en Brasil, que nos explicó cómo la problemática política repercute en el mundo misionero, la pobreza, el desgobierno y las varias posibles soluciones. Vimos muchísimas imágenes proyectadas y muy atentos a la escucha. Nos levantamos para el almuerzo con muchos interrogantes.

El almuerzo fue sencillo, hecho y ofrecido por los jóvenes de la Comunidad quienes también conversaron con los presentes. Los misioneros no eran muy jóvenes, pero tenían mucha experiencia de los muchos años pasados en las distintas misiones de la Diócesis en el mundo.04

Continuó con la proyección de un video: “Nada es imposible para Dios” testimonios de varios misioneros en África. Fue muy fuerte el de sor Albertina, misionera de la Sagrada Familia en Camerún, regresó a Italia por problemas de salud. Nos comparte la situación muy difícil del país por los extremistas islámicos del grupo Boko Haram, llegados de Nigeria. Cinco veces trataron de raptarla pero ella milagrosamente pudo evitar el peligro porque “Dios existe. ¡Dios no nos abandona!” Es una hermana muy pequeña de altura pero muy determinada, 26 años de servicio en esa tierra, el amor por ese pueblo es tan fuerte que la hizo quedarse a pesar del peligro. Sus palabras y su determinación tocan el corazón de todos los presentes, noticias que leemos tantas veces y nos parecen lejanas se hacen realidad y muy cerca.

Luego siguió el testimonio de un sacerdote italiano, misionero de la Consolata, llegado de la Costa de Marfil, luego un video de una misionera de la Consolata, que se fue al cielo luego de un accidente de auto y que había hecho mucho bien a la gente del pueblo en el que vivía. Luego se presentó un sacerdote rumano, misionero en Kenya; luego dos sacerdotes egipcios que compartieron la difícil situación política en Egipto por dos guerras: la del Sinaí y otra al sur, y que fuerza y empuje le había dado al pueblo egipcio la visita reciente del Papa Francisco. Nos hace reflexionar qué importante es para nosotros europeos estar bien plantados en nuestra raíz cristiana, en el momento histórico que vivimos, tiempo de migrantes; tiempo de recibir pueblos, razas, culturas y religiones distintas. Recibir se transforma en una gran riqueza, en la posibilidad de crecer en la fe y el amor.

El último testimonio fue de una pareja “cenacolina”, Michela y Roberto Borri, misioneros en México. Fue un testimonio fresco, joven, con menos experiencia pero muy abierto a la vida, con ganas de transmitir la fe, el encuentro con Jesús. Su reflexión, que también es una ayuda, mete el dedo en la llaga: ¿Dónde están los jóvenes? Es importante invitar a los jóvenes a estos encuentros porque son el futuro, son los que continuarán con la misión de llevar a Jesús a la gente. Es importante escuchar estos testimonios, vida concreta que toca el corazón de los oyentes,¡ lleva a una decisión y luego a la acción! ¡Parten para llevar a los demás la perla preciosa: el encuentro con el Señor!

Llegó el momento de la Santa Misa con el Obispo. Inmersos en países lejanos, África, Centro y Sud América, voló el tiempo; estos países por unas horas estaban muy cercanos, pueblos de distintas culturas, razas y religiones. Bajo la gran carpa blanca, la Santa Misa fue presidida por Mons. Cristiano Bodo. Concelebran muchos sacerdotes, misioneros. El Obispo está sonriente, contento. El pueblo de Dios camina, se levanta, sale de su tierra y va donde el Espíritu Santo ha soplado. Donde hay muchas “ovejitas” que necesitan pastor, siervos fieles al servicio del Amor! Nos comparte tres cosas preciosas que ha encontrado en su parroquia: la primera, los sacerdotes, incansables en su servicio; la segunda, la Comunidad Cenacolo, aprovecha la ocasión para agradecernos por el recibimiento y el servicio en esta jornada misionera; y la tercera, los monjes Pra’d Mill. Una Misa alegre, vivaz, de unidad con todos esos pueblos, esas tierras de los que escuchamos sus historias, su destino, su vida. Estuvieron presentes en nuestra oración, en nuestro corazón: “El Señor existe. ¡El Señor siempre obra y no nos abandona, no los abandona!”

La Comunidad agradece por haber sido elegida para hospedar este encuentro de la Diócesis; gracias al Señor que a través de estos encuentros nos hace testigos de nuevas experiencias para llevar al mundo.

La familia del Cenacolo de Saluzzo03