LLEGADA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA PEREGRINA

 

 

 

SALUDO Y ORACIÓN PARA LA LLEGADA DE LA VIRGEN DE FATIMA

             “¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?”

Virgen Santa, Nuestra Señora de Fátima,
Con las mismas palabras con que Isabel te recibió asombrada, en su casa,
También nosotros te recibimos con asombro y gran alegría,
sobre la colina de San Lorenzo, la colina de la Paz.
Gracias por haber venido hasta aquí
Para compartir esta jornada de la Fiesta de la Vida con nosotros.

            “Alégrate María, Tú eres la alegría de Dios…”

             Tu vida, Virgen Santa, hizo danzar de alegría el corazón de Dios.
             ¡Tu presencia hoy con nosotros hará exultar y danzar de alegría nuestros corazones!!
            ¡Bendita eres, Santa Madre de Dios y Madre nuestra!
                 Danos la alegría plena que es tu Hijo Jesús.

              “No temas, María…”

                 ¡Gracias, María, tu “aquí estoy” valiente permitió a nuestro Dios, Padre de la Vida, hacerse “hombre” en tu seno para nuestra salvación!
                 Ayúdanos hoy a decir con coraje nuestro “aquí estoy” a la Vida y al proyecto de amor de Dios sobre nosotros, que es nuestra alegría.
               Que se cumpla en nosotros… como en ti… su voluntad.
              ¡Que suceda lo que el Señor desea de nosotros!
                 ¡Virgen Santa, líbranos de todo miedo, de todo temor a decir que sí a Dios!

                 “El Espíritu Santo descenderá sobre ti…”

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
Ruega por nosotros pecadores, ruega por nosotros pecadores…
Ahora…hoy…en esta “hora” santa y bendita de tu presencia entre nosotros, para que
El Espíritu Santo descienda en abundancia sobre todos…

graziemaria1

Virgen Santa, gracias por el bien que tú quieres para esta,
tu Comunidad Cenacolo,
para estos hijos tuyos, en un tiempo perdidos…y ahora reencontrados;
Gracias porque Madre Elvira nos enseño a quererte,
¡Gracias por tu amistad fecunda en gracias del Cielo!
Gracias por tu protección, ¡nos encomendamos a ti!
¡María, Tú eres el camino que Dios eligió para venir a nosotros!
¡Tú eres el camino que nosotros elegimos para ir hacia Él!
¡Aquí estamos María, contigo! Gracias María, Gracias Madre.
¡Bienvenida entre nosotros! Te queremos mucho…
¡Corazón inmaculado de María, ruega por nosotros y con nosotros!  Amén