ARGENTINA: LA PUERTA SANTA DE LA MISERICORDIA

Porta Santa ArgentinaArgPtaSta1Pilar, 31/07/2016

El último domingo de julio, vivimos un día muy especial en la fraternidad de Pilar, Argentina. El Obispo de Zárate-Campana, S.E.R. Monseñor Pedro María Laxague, concedió a la capilla María Esposa del Espíritu Santo de la Comunidad Cenacolo la bendición de abrir la Puerta Santa de la Misericordia. La fraternidad estaba luminosa, con la Puerta decorada por los jóvenes y fue espléndido y conmovedor el momento en que se abrió la Puerta y entramos mientras el coro resonaba majestuosamente con “Aprite le porte a Cristo”.

Fue una ceremonia plena de emoción, presidida por los padres Eduardo Musatto y Carlos. Los jóvenes de la fraternidad se habían estado preparando, conociendo la posibilidad de la Indulgencia Jubilar y algunos amigos también estuvieron presentes. Argentina Porta SantaEsta Puerta Santa por la que pasamos todos los días se convirtió en algo más profundo, más serio, que nos empuja a limpiar nuestras almas, a sacarnos viejos pesos, mirar al frente para hacer el bien, recuperar el sentido de la vida, la alegría, la buena mirada sobre los hechos cotidianos.

Padre Eduardo en la homilía nos relató muchos hechos concretos de misericordia, recuerdos del paso de Dios por su vida y la oportunidad para que reflexionemos sobre cuántas veces la misericordia de Dios estuvo a nuestro lado y que hoy aprovechemos esta nueva oportunidad para pacificar y renovar nuestras vidas que nos ofrece la Comunidad.

El Cura Brochero, gran apóstol de la Misericordia y primer santo argentino, nos dejó esta frase que explica lo que vivimos: “Es una ley de la Divina Providencia que participe en sus glorias el que haya participado en sus penas”

¡Gracias Madre Elvira que abriste la primera Puerta de la Misericordia hace 33 años en la Casa Madre para que tantos jóvenes y familias pudiéramos conocer y llegar al corazón de Dios!

Argentina Porta Santa2El testimonio de Sergio
El domingo 31 de julio fue mi cumpleaños y más allá de su significación he vivido un día especial. Todo fue transcurriendo paulatinamente desde ayer hasta hoy temprano, con mucha sencillez. La visita de los amigos, las estampas de la Madre Teresa, el almuerzo y la santa Misa en la que se celebró la apertura de la Puerta Santa de la Misericordia con muchas alabanzas. Estaba feliz, emocionado, sentía alegría, gratitud, admiración, amor… cada instante vivido me daba una gran satisfacción y plenitud. La homilía del Padre Eduardo plasmó la fe en nosotros y la presencia de Madre Elvira a través de su voz en la catequesis, parecía que estaba a nuestro lado compartiendo su sabiduría y la misericordia de Dios. Realmente fue un día especial. Siento en mi corazón que fue un regalo de la Comunidad, de nuestra Madre Elvira, de los amigos. Un gran regalo de Dios para guardar en el corazón.

Sergio