¡VILLA EL SALVADOR!

Villa  El Salvador, Perú, junio 2016

Queridísimos, nos unimos a ustedes en la oración  conscientes que están a las corridas con los preparativos para la Fiesta de la Vida, le pedimos al Señor que los sostenga  con toda la energía, la luz, la paz, la alegría que necesitan en estos días: ESTAMOS CON USTEDES!

La semana pasada tuvimos la alegría de representar la parábola del Hijo Pródigo en una Parroquia a la que fuimos invitados por algunos amigos de la casa.

Fue en el polideportivo cercano a la Parroquia, un lugar lo suficientemente grande  para montar la escenografía. Fue una velada muy bella y cargada de emoción, especialmente porque comenzó con la alegría de las canciones del coro de la Parroquia que envolvía a grandes y chicos. Los niños estaban muy contentos de bailar con nosotros! Luego de una hora de baile comenzó la Adoración Eucarística, un momento de oración profunda que vivimos juntos.

Luego de la Adoración vimos el video “Nada es imposible para Dios”, con subtítulos en español, y luego de una breve  presentación de “tío” Doménico, comenzó el Recital.

¡Los adolescentes, los niños, las tías y los tíos vivieron con el corazón estos momentos y la gente quedó conmovida! Todos se emocionaban al ver a los niños que recitaban su parte.

¡Para nosotros es la alegría de vivir en carne propia el Evangelio que transforma la vida y nos da el empuje para creer que la Misericordia de Dios es más grande que todo!

Al finalizar, el padre Raúl, uno de los sacerdotes de la Parroquia, nos habló sobre la Parábola del Hijo Pródigo, diciendo que todos nosotros estamos llamados a ser como el Padre, misericordiosos, especialmente en este año jubilar de la Misericordia

Agradecemos al Señor por esta oportunidad y por las maravillas que sigue mostrándonos en el camino.

En estos días estamos rezando por tres niñas que irán en adopción: dos hermanitas, Ema y Paola, que están con nosotros desde los primeros meses de vida y por Sara de dos años y medio. Ellas están felicísimas y se lo cuentan a todos.

Agradecemos también por la visita de mamá Vilma, mamá de Marialisa una de nuestras misioneras y por mamá Loredana, dos auténticas mamás “cenacolinas”, que con su vida, su corazón y su generosidad, nos regalaron mucha alegría, simplicidad y maternidad, y también nos “mimaron” con una buenísima cocina italiana. ¡Las mamás y los papás son siempre una buena presencia en nuestras casas misioneras!

Gracias por sus oraciones y por todo el bien, el servicio, la vida que entregan en su misión cotidiana.

¡¡Un abrazo de 7 segundos para todos!!

LOS QUEREMOS MUCHO!!   La familia cenacolina peruana