VISITA DE LOS OBISPOS... EN ARGENTINA

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Fraternidad Nuestra Señora de Luján, 13 de Abril 2016

¡Buen día! Los saluda Samuel, aquí en la Comunidad Cenacolo,  Argentina, desde la casa de Pilar. Queríamos compartirles a todos ustedes la intensidad de lo vivido tanto ese día miércoles como en  los preparativos para recibir en casa la visita de 14 Obispos argentinos que estaban reunidos en la Conferencia Episcopal Argentina. Tan importantes invitados llegaron gracias a la Providencia de Dios y en el marco del “Año de la Misericordia” propuesto por nuestro querido papa Francisco.

ObisposEsta visita es una muestra concreta de lo que nuestra Madre Elvira quiso y quiere ofrecerle hoy en día a cada persona que se encuentra con la Comunidad. Ya sea los que estábamos cansados del mundo y del peso de la droga en nuestras vidas, los amigos de casa o los familiares que acompañan desde afuera. La Comunidad nos ofrece la misericordia de Dios ya que, es en sí misma una obra de esta Misericordia.Es lindo cuando este tipo de encuentros suceden, porque a los chicos que estamos viviendo el día a día nos recuerda que somos parte de algo mucho mayor, de una obra inmensa, que forma nuestra Iglesia Católica. Y el saber que somos parte de ella nos alienta y de fuerza.OBISPOS3 Ya desde unos días antes dimos comienzos con las preparaciones de limpieza y orden alrededor de los diversos sectores de nuestra casa. Donde, una vez más vimos el cómo trabajando en unión y con un mismo objetivo, logramos aprovechar al máximo el tiempo. Y también a veces sacrificando un poco de sueño por el bien común.
Llegado el día, y dando los últimos retoques a algunos detalles, la ansiedad era grande en parte por tamaña cantidad de Obispos, que fueron quince, y también por el clima que parecía querer impedir con lluvia cualquier intento de moverse libremente por los alrededores.
Para cuando por fin llego la Van que los transportaba el cielo estaba más calmado y nos permitió darles una bienvenida propia de nuestra Comunidad y, al ritmo de la canción con gestos de ¡bienvenida! los recibimos cantando y bailando. Para este momento nuestro número había crecido considerablemente con la llegada de los hermanos tanto de Mercedes como de Villa Rosa.

Los Obispos, después de nuestra cálida y alegre bienvenida, nos saludaron y hablaron un poco con alguno de nosotros para luego ir todos hacia la capilla, en donde a manera de presentación de la Comunidad Cenáculo les ofrecimos los testimonios de cuatro chicos que ya se encuentran desde varios años viviendo en el carisma cenacolino y que gracias a la Comunidad pueden ahora decir que su vida tiene un antes y un después de haber conocido a Jesús.
Los testimonios fueron un momento fuerte y llenos de palabras de esperanza de personas que de verdad pasaron “de las tinieblas a la luz” tanto Marco y Javier, de Pilar como Teodoro e Ignacio, de Mercedes testimoniaron de un encuentro con Jesús misericordioso a través del camino de vida simple, de oración propuesto por nuestra fraternidad. Y de cómo después de este encuentro somos llamados a ser luz a otros que lo necesitan.

Obispo2Luego tocó el turno de los Obispos de presentarse. Uno por uno fueron tomando la palabra y expresaron lo que sintieron desde su llegada y pudimos ser testigos de lo maravillosa que es esta obra de Dios mirada desde el punto de vista de personas religiosas que no poseían ningún conocimiento previo de nosotros, salvo algunas referencias. Palabras como: “Aquí se vive la misericordia”, “Ahora sé que responderles a las personas que me piden ayuda a causa de las drogas”, “Cuando entramos por la puerta sentí un aire de paz” o “Venimos a dar misericordia y terminamos recibiéndola”. Nos hacen pensar en cómo siempre los caminos del Señor son un misterio y de cómo Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Ya que más de uno de nuestros invitados mostraron mucho interés en tener una fraternidad en su diócesis.

Algo muy lindo y reconfortante fue que mientras se turnaban para hablar crecía la seguridad y confianza que tenemos en nuestra Comunidad. Debido a que la sensación de alegría por encontrar una respuesta real y concreta, ante un problema que lleva tanto tiempo asolando nuestras sociedades, parecía llenar cada palabra que decían.

Acabado ese momento, y después de una foto para el recuerdo, se paso a recorrer los diversos sectores de la casa en donde los Obispos tuvieron oportunidad de ver el cotidiano de nuestros días y la simple y a su vez profunda propuesta que la Comunidad nos hace a todos los chicos.

Al despedirse, nos dejaron un mensaje claro: “La obra de Dios debe continuar y así como recibimos la misericordia de Dios a través del encuentro con Jesús tenemos el deber de ser ahora portadores de ella para el mundo para así demostrar que la droga y el mal no tienen la última palabra.”

 

AGRADECIMIENTO DEL OBISPO AUXILIAR DE CORDOBA.
S.E.R.MONS. PEDRO TORRES

ObispoGracias, gracias, gracias también a los que están arriba (el coro), me llamo Pedro Torres soy obispo auxiliar de Córdoba, cuando llegué acá hubo una pequeña cosa que me llamó la atención, quizás por alguna cuestión de que venían de trabajar en el campo algunos se descalzaron y entraron descalzos, ahí me impacto, porque cuando Dios se le apareció a Moisés; que tenía una vida muy herida, se había mandado macanas bastantes grandes Moisés; en la zarza ardiendo le dijo, descálzate porque estás por pisar un lugar sagrado. Saben durante muchos años en la liturgia el día viernes Santo se lo hacía descalzar al obispo porque en realidad Jesús en la cruz es una zarza ardiendo, es el fuego del amor de Dios que no se acaba. Cuando entramos me impactó, también ese gesto lo hacen los musulmanes a alguno le dije en broma que es un gesto de los orientales, pero a medida que fuimos entrando pensé este es un lugar sagrado, alguien dijo: “Cuando pasé el portón del Cenacolo me di cuenta: acá hay algo”. Este es un lugar donde Dios trabaja y trabaja en el corazón de ustedes… y gracias por dejarle trabajar, gracias por recibirnos, porque la hospitalidad es un gesto del amor también, y me animo a decir algo: los necesitamos, ustedes piensan: “Somos los últimos, somos …”, no, no, la Iglesia los necesita, los jóvenes los necesitan, Jesús los necesita, necesitamos testigos de que la vida tiene sentido aún después de las heridas; necesitamos testigos de que el amor de Dios es un fuego que nadie puede apagar.

El domingo pasado recordábamos que cuando Jesús se les apareció a los apósteles lo encontraron con el fuego encendido, les había hecho un asadito, no? Bueno miren, quien puede encender el fuego de los corazones que se sentían muertos es Jesús, y no lo hace todo porque un pescado no alcanzaba para tanta gente, traigan los otros, tenemos que poner los nuestro y Él lo multiplica. Gracias de corazón y ojalá que en este espacio sagrado haya un cartel que diga CUIDADO DIOS TRABAJANDO y nos dejemos trabajar por Él.

Recen por nosotros, nosotros rezamos por ustedes. Y les cuento algo más, tengo en el bolsillo unas estampas del cura Brochero que las recogí en Córdoba pensando en este encuentro, no sabía que iba a encontrar pero ya en ese momento empecé a rezarle por ustedes a un cura en las sierras de Córdoba que se acercó a mucha gente herida, algunos despreciados en la sociedad como un tal Santos Guayama que le llamaban, un bandido que se ‘comía’ las montañas, que se acercó a los leprosos en el tiempo en que acercarse a un leproso era tan peligroso que esto se contagió; bueno les dejo estas estampas con el cura Brochero como signo que habíamos rezado por ustedes y ahora le puedo rezar al cura, que lo van a canonizar esta año, y al Señor con los rostros de ustedes y también sabiendo que hay algunos que se descalzan cuando se ponen en presencia de Dios. Dios los bendiga.